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Poulantzas
“Estado, poder y socialismo “

1. Sobre la teoría del Estado

I
¿Quién escapa hoy al estado y al poder? ¿Cuál es la relación entre Estado,
poder y clase sociales? Habría primero un Estado y después un poder con
el que las clases dominantes establecerían tales o cuales relaciones de
proximidad o de alianza. El Estado y el poder estarían constituidos por un
núcleo primero, impenetrable y un resto al que las clases dominantes podrían
afectar o en el que podrían introducirse.
Todo estado según cierto marxismo, no sería más que una dictadura de clase.
Esta sería una concepción puramente instrumentalista, que reduce el aparato
del Estado al poder del Estado. Pierde de vista lo esencial. No debería hablarse
de una naturaleza de clase, sino de una utilización de clase del Estado.
El estado presenta una armazón material propia, que no pede reducirse a la
sola dominación política. El aparato del estado no se agota en el poder del
estado. La dominación política está inscripta en la materialidad institucional del
estado. El estado no es producido de arriba abajo por las clases dominantes.
No todas las acciones del estado se reducen a la dominación política, pero
están constitutivamente marcadas por esta dominación. No se trata de una
estructura económica de la estarían ausentes las clases, los poderes y las
luchas.

Es necesario más que nunca seguir desmarcándose de una concepción
economicista formalista que considera la economía como compuesta de
elementos invariantes a través de los diversos modos de producción, de
naturaleza y esencia cuasi aristotélico, autorreproducible y autorregulada
por una especie de combinación interna. Esta concepción oculta el papel de
las luchas alojadas en el corazón mismo de las relaciones de producción y
explotación. Puede dar lugar a interpretaciones erróneas: concebir al estado
como un simple apéndice- reflejo de lo económico, o poseería espacio propio
y sería reducible a la economía. Esta sería la concepción economicista
tradicional del estado.
Otro equívoco sería entender al conjunto social como instancias o niveles
autónomos por naturaleza o esencia. La economía es captada como una serie
de elementos invariables a través de los diversos modos de producción. Corre
el riesgo de sustantivar esas instancias superestructurales y dotarlas de una
autonomía invariante a través de los modos de producción, respecto de la base
económica.
Ambas concepciones conciben las relaciones entre el estado y lo económico
como relaciones de exterioridad por principio, cualesquiera que sean las figuras
empleadas para designarlas.

Concepciones falsas, ¿cuál es la realidad?

1. El espacio y el lugar de la economía, el de las relaciones de producción,
de explotación y extracción del plus trabajo, no ha constituido nunca
un nivel hermético y cerrado, autorreproducible y en posesión de sus
propias leyes de funcionamiento interno.
2. Los conceptos economía y estado no pueden tener la misma extensión,
ni el mismo campo, ni el mismo sentido en los diversos modos de
producción.

En el capitalismo moderno, los productores directos están totalmente
desposeídos del objeto y de los medios de su trabajo, no solo están separados
en al relación de propiedad sino también de l relación de posesión. No pueden
poner en marcha el proceso de trabajo sin la intervención del propietario. El
estado capitalista delimita nuevos espacios y ampos respectivos del estado y
de la economía, esta es una de sus características propias.
No puede existir una teoría general de lo político- estatal., pero resulta
totalmente legitima una teoría del Estado capitalista. En los clásicos marxista
no se encuentra una teoría general del Estado, porque no puede haberla.
No se trata de negar que haya carencias del marxismo en los análisis sobre y
el estado y el poder.
El estado capitalista no permite plantear proposiciones generales sobre el
estado.
Tampoco puede haber una teoría general de la transición de un Estado a otro.
No podrían constituir más que guías para la acción. No hay ni puede haber un
modelo posible de un estado de transición al socialismo ni una receta infalible.
Hay siempre una distancia estructural entre la teoría y la práctica, entre
la teoría y la realidad. No tener en cuenta esta distancia, es hacer decir al
marxismo cualquier cosa. No se puede pedir al marxismo la receta infalible,
purificada de desviaciones.
El estado no puede ser captado en toda su complejidad por generalizaciones
totalizantes.
La teoría del estado capitalista no puede ser aislada de una historia de su
constitución y de su reproducción. Debe ser elaborada relacionando al estado
con la historia de las luchas políticas bajo el capitalismo.
Existe una primacía de las relaciones de producción sobre las fuerzas
productivas, en el proceso de trabajo.
Cada modo de producción materializa y condensa las relaciones político-
ideológicas en las relaciones de producción y en su reproducción.
Situar el Estado en su vinculación con las relaciones de producción es
configurar los primeros contornos de su presencia en la lucha de clases.

2 Los aparatos ideológicos: ¿El Estado= represión +ideología?
El Estado no e limita al ejercicio de la represión física organizada. Tiene
también un papel propio en la organización de las relaciones ideológicas y de la
ideología dominante. Nos e limita tampoco al binomio represión + ideología.
La ideología no es un mero sistema de ideas o de representaciones, concierne
también a una serie de prácticas materiales. Las relaciones ideológicas son
esenciales en la constitución de as relaciones de propiedad económica y
de posesión, en la división social del trabajo dentro mismo de las relaciones
de producción. Recurrir a la ideología también es legitimar la violencia y

organizar el consenso de ciertas clases y fracciones respecto al poder político.
LA IDEOLOGÍA NO ES ALGO NEUTRO EN LA SOCIEDAD, SOLO HAY
IDEOLOGÍA DE CLASE.
La ideología dominante se encarna en los aparatos del estado.
La distinción entre aparatos ideológicos y aparatos represivos, no debería
conducir a subestimar su papel represivo.
Represión es violencia organizada sobre los cuerpos. Es la amenaza mortífera.
El cuerpo es entendido como una institución política. El estado es coextensible
en su materialidad, de consumir a los sujetos.
El estado también actúa en forma positiva, crea, transforma y produce
realidades. El estado procura siempre la hegemonía de clase. Actúa siempre
en un equilibrio inestable de compromiso entre las clases en pugna. Asume así
una serie de medidas materiales positivas para las clases populares.
La acción estatal rebasa la ideología y la represión.
Los discursos de organización nunca se ocultan del todo. Produce saber y
técnicas de saber imbricadas en la ideología.
Existe un secreto burocrático, que detenta el estado.
Si se entiende la acción del estado por el binomio I-R, ello conduce a escindir
el ejercicio del poder en dos aparatos: represivos e ideológicos; ya dividir de
manera nominalista estos dos.
En resumen, la formulación del espacio estatal términos de aparatos represivos
e ideológicos sólo puede aceptarse en título puramente descriptivo y teniendo
en cuenta ciertas reservas. Tiene el mérito de ampliar la esfera estatal
incluyendo los aparatos de hegemonía, a menudo privados, y subrayar la
acción ideológica del estado.
El estado desempeña un papel decisivo en las relaciones de producción y en la
lucha de clases.

EL ESTADO Y LAS CLASES DOMINANTES
El Estado tiene un papel principal de organización. Representa y organiza la
clase o las clases dominantes. Representa el interés político del bloque en
el poder, compuesto por varias fracciones de la clase burguesa. El estado
constituye la unidad política de las clases dominantes, las instaura como clases
dominantes. Cumple este papel debido a que posee una autonomía relativa
respecto de las fracciones e intereses. Tiene una separación relativa con las
relaciones de producción a la especificidad de las clases y las luchas de clases
bajo el capitalismo.
La burguesía siempre esta dividida en fracciones de clases: CAPITAL
MONOPOLISTA Y CAPITAL NO MONOPOLISTA. Se sitúan cada vez en
grados más desiguales.
No es el capital monopolista el único que ocupa el terreno de la dominación
política.
El estado posee siempre una AUTONOMIA RELATIVA con respecto a las
fracciones del bloque en el poder, a fin de asegurar la organización del interés
general de la burguesía.
El Estado capitalista no debe ser entendido como una entidad intrínseca sino
como una RELACIÓN. Como una condensación material de una relación de
fuerzas y fracciones de clase, tal como se expresa en el seno del estado. Pero
no es pura relación, sino que es la condensación material y especifica de una
relación de fuerza entre clases y fracciones de clase.

Captar al estado de esta manera es evitar las discusiones del estado concebido
como cosa y como sujeto.
La concepción instrumentalista es un dogmatismo estaliniano.
El estado no se reduce a una relación de fuerzas, presenta una opacidad y
resistencia propias.
En las tesis del Estado- Sujeto (estructuralismo) el estado será dotado de una
autonomía tendencialmente absoluta en relación con las clases sociales.
En la tesis del Estado- Cosa, el estado es la expresión necesaria de su
voluntad racionalizante. Las contradicciones internas del estado pasan a ser
manifestaciones secundarias, accidentales y episódicas.
Ninguna de las dos tesis pueden explicar el establecimiento de la política
de estado a favor de las clases dominantes y tampoco perciben el problema
decisivo de las contradicciones internas del Estado.
El estado así aparece como un bloque monolítico sin fisuras.
La política de estado es resultado de las contradicciones inscritas en
la estructura misma del estado. LAS CONTRADCCIONES DE CLASE
CONSTITUYEN AL ESTADO, ESTÁN PRESENTES EN SU ARMAZÓN
MATERIAL, estructuran su organización.
Hay que abandonar la visión del estado como dispositivo unitario de arriba
abajo.
La política de estado se establece por un proceso efectivo de contradicciones
interestatales.
El estado es un campo y un proceso estratégico donde se entrelazan nudos y
redes de poder.
Existe una distinción entre poder real y poder formal, siendo este último el
poder aparente en al escena política. Una ocupación del gobierno por la
izquierda no significa, ni forzosa ni automáticamente, que se controle los
aparatos del estado. La unidad centralizada n reside en una pirámide cuyo
vértice bastaría con ocupar para asegurase el control.
El estado no es un bloque monolítico sino un campo estratégico.

3. ¿HACIA UNA TEORIA RELACIONISTA DEL PODER?

El poder no es una cantidad o cosa que se posea, ni una cualidad ligada a una
esencia de clase. El poder debe ser entendido, aplicado a las clases, como la
capacidad de clase de realizar sus intereses específicos. El campo del poder
es relacional. El poder no es una magnitud conmensurable que se pueda
repartir. El poder de una clase remite a su lugar objetivo en las diferentes
relacione económicas, políticas, ideológicas. El lugar de cada clase, es su
poder. Deriva de un sistema relacionista de lugares materiales ocupados por
tales o cuales agentes.
El poder político de una clase, no depende solo de su lugar de clase con
respecto a otras, sino también de su posición y estrategia frente la de estas.
El estado no es ni el depositario instrumental, objeto, de un poder – esencia
que posea la clase dominante, ni el sujeto poseyente de tanto poder como
arrebate a otras clases. El estado es el lugar de organización estratégico de
la clase dominante en su relación con las clases dominadas. Es un lugar y un
centro de ejercicio del poder.
El poder siempre tiene un fundamento preciso. N el caso de la división de
clases: la explotación, el aparto del estado.

Para Foucault la relación de poder no tiene nunca otro fundamento que ella
misma, se convierte en una simple situación a la que el poder es siempre
inminente. A partir de Foucualt no hay ninguna resistencia, porque el poder de
antemano siempre esta ahí, toda situación de pode es inmanente a ella misma.
¿Por qué iba a haber resistencia? Las resistencias no tienen fundamento y el
poder esta sustancializado. Foucualt crea un vacío frente a un poder que ya no
es una relación, un nexo, sino una esencia fagocítica.
No hay necesidad de recurrir a algo absolutamente exterior al poder y a sus
dispositivos para limitar la supuesta omnipotencia intrínseca, porque estos
tienen siempre sus límites internos.
El poder no es nunca pura inmanencia. Es una relación entre luchas y
prácticas.
Evitar ser atrapado por el poder no se resuelve con el simple hecho de
permanecer fuera del estado.
Las luchas políticas no son exteriores al campo estratégico del estado. Las
luchas populares también están inscritas en el Estado.